3 de agosto de 2014

Oración Celta (*)


Que despiertes al misterio de estar aquí y comprendas la silenciosa inmensidad de tu presencia.
Que tengas alegría y paz en el templo de tus sentidos.
Que recibas gran estímulo cuando las nuevas fronteras te inviten.
Que respondas al llamado de tu Don y encuentres el coraje para seguirlo en el camino.
Que la llama de la rabia te libere de la falsedad.
Que tu dignidad exterior refleje la dignidad interior del Alma.
Que tengas camino para celebrar los milagros silenciosos que no buscan atención.
Que seas consolado en la simetría secreta de tu Alma.
Que sientas cada día como una dádiva sagrada tejida en torno del corazón del asombro.
Que seas bendecido en los Nombres Sagrados de aquellos que soportan nuestro dolor en la montaña de la transfiguración.
Que conozcas el suave abrigo y la gracia restauradora, cuando fueras llamado a resistir en la morada del dolor.
Que los puntos de la oscuridad en tu intimidad se vuelvan en dirección a la Luz.
Que te sea concedida la sabiduría de evitar la falsa resistencia y, cuando el sufrimiento toque la puerta de tu vida, seas capaz de vislumbrar la dádiva oculta.
Que seas capaz de ver los frutos del sufrimiento.
Que la memoria te bendiga y te abrigue con la luz del esfuerzo pasado arduamente obtenido, que eso te de confianza y seguridad.
Que una ventana de luz siempre te sorprenda.
Que la gracia de la transfiguración te cure las heridas.
Que sepas que, aunque la tempestad pueda rugir, ni un hilo de tus cabellos será magullado.



(*) Texto extraído del libro “Ecos Eternos” del poeta irlandés John O’Donohue.

10 de febrero de 2014

¿Que cuántos años tengo?

Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo....

¡Qué importa eso!

Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o a lo desconocido.

Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Que importa cuántos años tengo! No quiero pensar en ello.

Unos dicen que soy viejo/a y otros que estoy en el apogeo.

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir: ¡Eres muy joven, no lo lograrás! ¡Estás muy viejo, ya no podrás!

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños, se empiezan a acariciar con los dedos, las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. y otras....es un remanso de paz, como el atardecer en la playa....

¿Que cuántos años tengo?

No necesito marcarlos con un número, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas.... ¡valen mucho más que eso!

¿Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más?

Pues lo que importa; ¡Es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¡Que cuántos años tengo? ¡Eso a quién le importa!

Tengo los años necesarios para perder ya el miedo y hacer lo que quiero y siento.
¡Que importa cuántos años tengo! o cuántos espero, si con los que tengo....
¡¡Aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo lo bueno!!

José de Sousa Saramago
Portugal 1922-España 2010
Premio Nobel de Literatura 1998









26 de septiembre de 2013

Gracias, "Avis", abuelos y abuelas....

Ni falta que hace que hablen de ellos. Están ahí, donde se les necesita. Muchos con las fuerzas escasas, pero las sacan de donde haga falta. Estos días se les puede ver cubriendo todos los frentes del movimiento escolar, pasando por guarderías, colegios y venciendo los obstáculos de horarios, confección de comidas, rabietas de los mas pequeños y, si hace falta, haciendo frente a alguna incomprensión de los padres con la resignación que solo dan los años. Y, encima, pobrecitos míos, aún cargan con las carteras o mochilas que sepultan a los mas pequeños. Y es que los abuelos que ejercen de abuelos son como una división de honor de la convivencia mas íntima. En silencio y las más veces con sufrimiento, porque los años ya pesan y los niños y sus mochilas, también. Gracias a todos los abuelos y abuelas (Els Avis en Catalunya).




Fuente: El Periódico.com

Miércoles, 25 de septiembre del 2013/Francisco Mateo (El Prat de Llobregat)


28 de julio de 2013

Con el tiempo....


Con el tiempo aprendes la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de
alguien y encadenar un alma.

Con el tiempo aprendes que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.

Con el tiempo...empiezas a entender que los besos no son contratos, ni los
regalos promesas.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen
futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo...te das cuenta que casarse solo porque "ya me urge" es una
clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.

Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus
defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a
verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más
que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el
que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades
falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es
solo de almas grandes...

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy
probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún
día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser
humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios
multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el
terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que estan a tu lado,
añoraras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que
amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser
amigo.... ante una tumba..., ya no tiene ningun sentido...

Pero desafortunadamente.... esto solo lo entendemos con el tiempo.

Jorge Luis Borges (Buenos aires Agosto 1.899-Ginebra Junio 1.986)




20 de mayo de 2013

No te rindas....

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
porque no estás solo,
porque alguien te quiere.

Mario Benedetti (Uruguay 1920-2009)







23 de febrero de 2013

Para mi(s) amiga(s)....

Una mujer estaba sentada en un sofá tomando un té frío con su madre.
Mientras hablaban de la vida, del matrimonio, de las responsabilidades, y de las obligaciones de la edad adulta, la madre removiendo y haciendo sonar el hielo de su bebida miró fijamente a su hija...."no te olvides nunca de tus amigas, le dijo" haciendo girar las hojas de té en el fondo de su vaso....
"Serán cada vez más importantes con el paso del tiempo...."
"Aunque quieras mucho a tu marido, y quieras mucho a tus hijos....las necesitarás...."
"Acuérdate de hacer cosas con ellas, salir con ellas...."
"Y piensa que cuando hablo de tus amigas, me refiero a todas las mujeres de tu vida.... tus hermanas, tus amigas, tus hijas, todas las mujeres que de alguna manera tengan alguna relación contigo. Las necesitarás....las mujeres siempre nos necesitamos...."
Ella escuchó a su madre. Mantuvo el contacto con las amigas y con el paso del tiempo cada vez tenía más.
A medida que los años iban pasando, uno tras otro, fue entendiendo gradualmente aquello que su madre le había explicado. A pesar de que el tiempo y la naturaleza van cambiando la vida de una mujer, las verdaderas amigas siempre permanecen.
Después de mis más de 50 años de vivir en este mundo, he aprendido que:
El tiempo pasa....
La vida pasa....
Las distancias separan....
Los hijos crecen....
Los trabajos van y vienen....
La pasión disminuye....
Los hombre no siempre hacen lo que esperamos de hagan....
El corazón a veces se nos rompe....
Los padres se mueren....
Algunos colegas se olvidan nuestros favores....
Nuestras carreras o profesiones llegan a su final....
Pero....tus amigas siempre están ahí. Independientemente del tiempo o de los kilómetros que haya entre vosotras. Una amiga nunca está demasiado lejos para llegar si la necesitas.
Cuando camines por un valle solitario y tengas que hacerlo tú sola, las mujeres de tu vida estarán ahí, dándote ánimos, empujando, interviniendo por ti y esperándote con los brazos abiertos al final de tu camino.
Algunas veces incluso romperán las reglas y caminarán a tu lado....o vendrán y te cargarán a sus espaldas.
Amigas, hijas, abuelas, hermanas, suegras, nueras, cuñadas, nietas, tías primas, sobrinas....
Cada día nos necesitamos y cada día contribuimos a dar significado a nuestras vidas....



Fuente: Ahora las cosas ya no llegan por mail, llegan por WhatsApp....

3 de enero de 2013

Me doy permiso para....

Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo....
No acepto la brusquedad ni mucho menos la violencia, aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer.
Ni de mis hijos, ni mi jefe, ni de nadie.
Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.
Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para no obligarme a ser "el alma de la fiesta", el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo; no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente; no he de agotarme haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo.
No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas.

Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión; hay también mucha belleza y alegría inexplorada.

Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer.
Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.

Me doy permiso para no agotarme siendo una persona excelente.
No soy perfecto; nadie es perfecto y la perfección es oprimente.
Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecto; una persona sin fisuras, rígidamente irreprochable, es decir: inhumano.

Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.
No he nacido para ser la víctima de nadie.

Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.
Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.
Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.
Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio. No espero a que vengan esas consideraciones del exterior.
Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.

Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia.
Empiezo por reconocer mis valores, y el resto vendrá solo.

Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida; no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.

Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o casi todo.
Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente puedan asimilar con un ritmo tranquilo.
Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con l que soy es más que suficiente y aún sobra.

Me doy permiso para ser inmune a los elogios y las alabanzas desmesuradas; las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio.
Prefiero  las relaciones menos densas.

Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. 

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.

No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirma tranquila y firmemente y digo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir "no".

Elijo lo que me da salud y vitalidad.
Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que quiero o no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de los otros.

No me justificaré; si estoy alegre, lo estoy. Si estoy menos alegre, lo estoy. Y si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

Me permito estar tal y como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean; lo "normal" y lo "anormal" en mis estados emocionales lo establezco yo.

Joaquín Argente






17 de noviembre de 2012

Oración....y el buen humor que no falte....

Señor, tu sabes mejor que yo que estoy madurando y un día seré vieja.

No permitas que me vuelva una charlatana y sobretodo que adquiera el hábito de creer que tengo que decir algo sobre cualquier tema, en toda ocasión.

Libérame de las ansias de querer arreglar la vida de los demás.

Que sea pensativa, pero no taciturna; solícita pero no mandona.

Con el vasto acopia de sabiduría que poseo, parece una lástima no usarla toda, pero tu sabes, Señor, que quiero que me queden algunas amigos al final.

Mantén mi mente libre de la recitación de infinitos detalles; dame las alas para ir derecha al grano. Sella mis labios para que no hable de mis achaques y dolores; ellos van en aumento con el pasar de los años, como también mi gusto por recitarlos.

Pido la gracia de poder escuchar con paciencia el relato de los males ajenos. Enséñame la gloriosa lección de que a veces es posible que esté equivocada.

Mantén en mí una razonable dulzura, pero no quiero ser una santa. Es difícil convivir con algunas de éllas, pero una vieja amargada es: una de las obras supremas del diablo.

Ayúdame a conseguir de la vida toda la diversión posible; nos rodean tantas cosas divertidas que no quiero perderme ninguna.

Amén.



Fuente: Un divertido mail


20 de octubre de 2012

Latif.... (Otro cuento para pensar)

Latif era el pordiosero más pobre de la aldea.
Cada noche dormía en el zaguán de una casa diferente,
frente al la plaza central del pueblo.
Cada día se recostaba debajo de un árbol distinto,
con la mano extendida y la mirada perdida en sus pensamientos.
Cada tarde comía de la limosna o de los mendrugos
que alguna persona caritativa le acercaba.
Sin embargo a pesar de su aspecto y de la forma de pasar sus días,
Latif era considerado por todos el hombre más sabio del pueblo,
quizás no tanto por su inteligencia, sino por todo aquello que había vivido.
Una mañana soleada el Rey en persona apareció en la plaza.
Rodeado de guardias caminaba entre los puestos de frutas y baratijas buscando nada.
Riéndose de los mercaderes y de los compradores,
casi tropezó con Latif, que dormitaba a la sombra de una encina.
Alguien le contó que estaba frente al más pobre de sus súbditos,
pero también frente a uno de los hombres más respetados por su sabiduría.
El Rey, divertido, se dirigió al mendigo y le dijo:
-"Si me contestas una pregunta te doy esta moneda de oro."
Latif lo miró, y casi despectivamente, le dijo:
-"Puedes quedarte con tu moneda ¿Para qué la querría yo? ¿Cuál es tu pregunta?"
Y el Rey se sintió desafiado por la respuesta y en lugar de una pregunta banal,
se despachó con una pregunta que hacía días le angustiaba y que no podía resolver.
Un problema de bienes y recursos que sus analistas no habían podido solucionar.
La respuesta de Latif fue justa y creativa.
El Rey se sorprendió; dejó su moneda a los pies del mendigo
y siguió su camino por el mercado, meditando sobre lo sucedido.
Al día siguiente el Rey volvió a aparecer en el mercado.
Ya no paseaba entre los mercaderes, fue directo a donde Latif descansaba,
esta vez bajo un olivar.
Otra vez el Rey hizo una pregunta, y otra vez Latif la respondió rápida y sabiamente.
El soberano volvió a sorprenderse de tanta lucidez.
Con humildad se quitó las sandalias y se sentó en el suelo frente a Latif.
-"Latif te necesito" - le dijo- " Estoy agobiado por las decisiones que como rey debo tomar.
No quiero perjudicar a mi pueblo, ni tampoco ser un mal soberano.
Te pido que vengas a palacio y seas mi asesor. Te prometo que no te faltará de nada,
que serás respetado y que podrás partir cuando quieras....por favor"
Por compasión, por servicio o por sorpresa, el caso es que Latif,
después de pensar unos minutos, aceptó la propuesta del Rey.
Esa misma tarde llegó Latif a palacio, en donde inmediatamente le fue asignado
un lujosos cuarto a escasos doscientos metros de la alcoba real.
En la habitación, una tina de esencias con agua tibia le esperaba.
Durante las siguientes semanas las consultas del Rey se hicieron habituales.
Todos los días, a la mañana y a la tarde, el monarca mandaba llamar a su nuevo asesor
para consultarle sobre los problemas del reino, sobre su propia vida o sobre sus dudas espirituales.
Latif siempre contestaba con claridad y precisión.
El recién llegado se transformó en el interlocutor favorito del Rey.
A los tres meses de su estancia ya no había medida, decisión o fallo
que el monarca no consultara con su preciado asesor.
Obviamente esto desencadenó los celos de todos los cortesanos que veían el mendigo-consultor
una amenaza para su propia influencia y un perjuicio para sus intereses materiales.
Un día todos los demás asesores pidieron audiencia con el Rey.
Muy circunspectos y con gravedad le dijeron:
-"Tu amigo Latif, como tú lo llamas, está conspirando para derrocarte."
-"No puede ser" -dijo el Rey- "No lo creo"
-"Puedes confirmarlo con tus propios ojos" -dijeron todos- "Cada tarde a eso de las cinco,
Latif se escabulle del palacio hasta el ala Sur y en un cuarto oculto se reúne a escondidas, no sabemos con quién. Le hemos preguntado a dónde iba alguna de esas tardes y ha contestado con evasivas.
Esa actitud terminó de alertarnos sobre su conspiración."
El Rey se sintió defraudado y dolido. Debía confirmar esas versiones.
Esa tarde, a las cinco, aguardaba oculto en el recodo de una escalera.
Desde allí vio como, en efecto, Latif llegaba a la puerta, miraba hacia los lados y con la llave
que colgaba de su cuello abría la puerta de madera y se escabullía sigilosamente dentro del cuarto.
-"¿Lo viste?" -gritaron los cortesanos- "¿Lo viste?"
Seguido de su guardia personal el monarca golpeó la puerta.
-"Soy yo, el Rey" -dijo el soberano- "Ábreme la puerta."
Latif abrió la puerta. No había nadie allí, salvo Latif.
Ninguna puerta, ni ventana, ninguna puerta secreta, ningún mueble que permitiera ocultar a alguien.
Sólo había en el piso un plato de madera desgastado, en un rincón una vara de caminante
y en el centro de la pieza una túnica raída colgando de un gancho en el techo.
-"¿Estás conspirando contra mí Latif?" -preguntó el Rey.
-"¿Cómo se te ocurre Majestad?" - contestó Latif- "De ninguna forma ¿Por qué lo haría?"
-"Pero vienes aquí cada tarde en secreto. ¿Qué es lo que buscas si no te ves con nadie?
¿Para qué vienes a estecuchitril a escondidas?"
Latif sonrió y se acercó a la túnica harapienta que pendía del techo. La carició y le dijo al Rey:
-"Hace sólo seis meses cuando llegué, lo único que tenía eran esta túnica, este plato y esta vara de madera"
-dijo Latif- "Ahora me siento tan cómodo en la ropa que visto, es tan confortable la cama en la que duermo,
es tan halagador el respeto que me das y tan fascinante el poder que regala mi lugar a tu lado....
que vengo cada día para estar seguro de no olvidar de ¡Quién Soy y de Dónde Vine!"

Jorge Bucay
Buenos Aires (30 de Octubre de 1949)







7 de octubre de 2012

Manos....

En el siglo XV, en una pequeña aldea cerca de Nüremberg, vivía una familia con varios hijos. Para poner pan en la mesa para todos el padre trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de carbón, y en cualquier otra cosa que se presentara. Dos de sus hijos tenían un sueño: dedicarse a la pintura.

Pero sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la academia. Después de muchas noches de conversaciones calladas, los dos hermanos llegaron a un acuerdo; lanzarían al aire una moneda, y el perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al terminar los estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa con las ventas de sus obras. Así los dos hermanos podrían ser artistas.
Lanzaron al aire una moneda un domingo al salir de la iglesia. Uno de ellos, llamado Albretch Durero, ganó y se fue a estudiar a Nüremberg.

Entonces el otro hermano, Albert, comenzó el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció los siguientes cuatro años para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la academia.
Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.

Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durero se reunió para celebrar una cena de fiesta en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado trabajando en las minas para hacer sus estudios una realidad. Y dijo: "Ahora, hermano mía, es tu turno. Ahora puedes ir a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de todos tus gastos"

Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba su hermano. Pero este,con el rostro empapado en lágrimas, se puso en pie y dijo suavemente: "No, hermano, no puedo ir a Nüremberg. Es muy tarde para mí. Estos cuatro años de trabajo en las minas han destruido mis manos. Cada hueso de mis manos se ha roto al menos una vez, y la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis. No podría trabajas con delicadas líneas el compás o el pergamino, y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano, para mí ya es tarde. Pero soy feliz de que mis manos deformes hayan servido para que las tuyas ahora hayan cumplido su sueño"

Más de 450 años han pasado desde ese día. Hoy los grabados, óleos, acuarelas tallas y demás obras de Albretch Durero, pueden ser vistos en museos alrededor del mundo. Pero seguramente su obra más vista y más recordada es la que hizo un día para rendir homenaje al sacrificio de su hermano. Albretch Durero dibujó las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra simplemente "Manos", pero se cambió el nombre y en el mundo entero se conoce como "Manos que oran".

Ojalá  la próxima vez que veamos una copia de esta obra sirva para que, cuando nos sintamos demasiado orgullosos de lo que hacemos, y demasiado pagados de nosotros mismos, recordemos que en la vida....
¡Nadie nunca triunfa solo!





 Albrecht Dürer)
 (Núremberg21 de mayo de 1471 - Núremberg6 de abril de 1528)1
Renacimiento alemán


25 de septiembre de 2012

¿Sabio....Visionario?


Corría el año 1904 y aquella tertulia, que había abierto
el gallego Ramón María del Valle-Inclán en el Nuevo
Café de Levante, hervía por las noches con la flor y
nata de los intelectuales de la Generación del 98 y los
artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga,
Gutiérrez Solana, Santiago Rusiñol, Mateo Inurria,
Chicharro, Beltrán Masses o Rafael Penagos.
Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que
sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja.
Porque cuando se estaba hablando de los españoles y
de las distintas clases de españoles, el novelista vasco
sorprendió a todos y dijo:
“La verdad es que en España hay siete clases de
españoles… sí, como los siete pecados capitales. A
saber:
1) Los que no saben;
2) los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber, y
7) los que viven gracias a que los demás no saben.
Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a
veces hasta “intelectuales”.




30 de agosto de 2012

Cuando Me Amé De Verdad....


Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia yo estaba en el lugar correcto y en el momento apropiado, y que todo es como tiene que ser. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso se llama… AUTOESTIMA.

Cuando me amé de verdad pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… AUTENTICIDAD.

Cuando me amé de verdad dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… MADUREZ.

Cuando me amé de verdad comencé a comprender porqué es ofensivo tratar de forzar una situación o una persona solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona no está preparada, inclusive yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es… RESPETO.

Cuando me amé de verdad comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones; cualquier cosa que me empujara hacia abajo y lejos de mí. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… AMOR HACIA UNO MISMO.

Cuando me amé de verdad dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes para el futuro. Hoy hago solo lo que encuentro correcto, lo que me gusta y que trae alegría a mi corazón, a mi manera y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es… SIMPLICIDAD.

Cuando me amé de verdad renuncié a querer tener siempre la razón, y con eso erré muchas menos veces. Así descubrí la… HUMILDAD.

Cuando me amé de verdad desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora me mantengo en el presente, que es donde TODO ocurre. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… PLENITUD.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme, pero cuando la coloco al servicio de mi corazón es una valiosa aliada, y esto es… SABIDURÍA DEL CORAZÓN.

Atribuído a Charles Chaplin.




6 de agosto de 2012

Déjame Dormir, Mamá....

Hijo mío, por favor, de tu lecho blando salta.
Déjame dormir, mamá que no hace ninguna falta.

Hijo mío, por favor, levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá, que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor, que traigo el café con leche.
Mamá deja que en las sábanas un rato más aproveche.

Hijo mío, por favor, que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor, que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá, no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor, que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor, van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca me ha importado el que dirán

Hijo mío, por favor, ¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame, que no me va a pasar nada.

Hijo mío, por favor, que ya has dormido en exceso.
Déjame, mamá, que soy diputado del Congreso
y si falto a las sesiones ni se advierte ni se nota.

Solamente necesito acudir cuando se vota,
que los diputados somos ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan y dormir en el escaño.

En serio, mamita mía, yo no sé por qué te inquietas
si por ser culi parlante cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso, de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez que me pongan en las listas.

Hacer la pelota al líder, ser sumiso, ser amable
y aplaudirle, por supuesto, cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario fatiga mucho y amuerma.

Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Fray Junípero Serra (1713-1784)
Religioso Franciscano Español








9 de julio de 2012

El Extraño

Unos cuantos años después que yo naciera, mi padre conoció a un extraño, recién llegado a nuestra pequeña población. Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este encantador personaje, y enseguida lo invitó a que viviera con nuestra familia.
El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros.
Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia; en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial.
Mis padres eran instructores complementarios:
Mi madre me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi padre me enseñó a obedecer.
Pero el extraño era nuestro narrador. Nos mantenía hechizados por horas con aventuras, misterios y comedias.
El siempre tenía respuestas para cualquier cosa que quisiéramos saber de política, historia o ciencia.
¡Conocía todo lo del pasado, del presente y hasta podía predecir el futuro!
Llevó a mi familia al primer partido de fútbol.
Me hacía reír y me hacía llorar.
El extraño nunca paraba de hablar, pero a mi padre no le importaba.
A veces mi madre se levantaba temprano y callada, mientras que el resto de nosotros estábamos pendientes para escuchar lo que tenía que decir, pero ella se iba a la cocina para tener paz y tranquilidad. (Ahora me pregunto si ella habrá rogado alguna vez para que el extraño se fuera.)
Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado a respetarlas. Las blasfemias, las malas palabras, por ejemplo, no se permitían en nuestra casa....Ni por parte de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualquiera que nos visitase. Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba sin problemas usar su lenguaje inapropiado que a veces quemaba mis oídos y que hacía que papá se retorciera y mi madre se ruborizara.
Mi padre nunca nos dio permiso para tomar alcohol, pero el extraño nos animó a intentarlo y a hacerlo regularmente.
Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidas.
Hablaba libremente (quizás demasiado) sobre sexo. Sus comentarios eran a veces evidentes, otras sugestivos y generalmente vergonzosos.
Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño.
Repetidas veces lo criticaron, mas nunca hizo caso a los valores de mis padres, aún así permaneció en nuestro hogar.
Han pasado más de 50 años desde que el extraño se mudó con nuestra familia. Desde entonces ha cambiado mucho; ya no es tan fascinante como era al principio.
No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la guarida de mis padres, todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando por si alguien quiere escuchar sus charlas o dedicar su tiempo libre a hacerle compañía....
¿Su nombre? Nosotros lo llamamos Televisor.... Ahora tiene una esposa que se llama Ordenador y un hijo que se llama Móvil














Fuente: La experiencia de más de uno....¿no?








25 de junio de 2012

¿Nos Pasará igual?....

EL CUMPLEAÑOS DE CHICHÍ.

Chichí, una señora "muy mayor", le pide a su hijo:
- "Nene", (el nene tiene 72 años, calculen la edad de la mamá)
- Si mamá, le dice el nene 
- Quiero hacer una reunión con las chicas y me gustaría que me organices un poco...

- Como no mamá, quedate tranquila que yo te arreglo todo.
- Arreglar, que???
 - La fiesta mamá!!!
- Ah si!! ya me había olvidado.

Esa tarde el hijo llama a la madre a la cocina, y le muestra un papel
pegado en el frigorífico: 1- servir té 2- servir sandwiches 3- servir más té 4- servir pastitas de té

Qué bueno!!! dice la señora , ahora no tendré problemas ...
-gracias "nene"

Esa tarde llegan las "chicas"...
Chichí buena anfitriona, las acomoda en el living, se excusa y va a la cocina.
Lee :    
1.  Servir té
 

Y alli les lleva té a sus amigas, en una coqueta mesita..
Al rato de conversar sobre sucesos actuales (Chichí, te acuerdas cuando en 1931 ... )

Chichí, nerviosa, va a la cocina y lee otra vez:  

1.   Servir  té


Y les sirve más té... así 4 veces.
Por fin las chicas se van.

Una de ellas le susurra a otra mientras salen del edificio: 

- Tota, viste a Chichí… que mala anfitriona !!! Ni un jodido té nos sirvió…!!!

Tota, le responde:
- Chichí…, de qué Chichí me hablas???

Esa noche el hijo de Chichí llega a la casa de su madre y se asombra, al ver que los paquetes de sandwiches y de pastitas de té estan  intactos. Le pregunta:

- Mamá que pasó???
Chichí le responde: 

-  Podrás creer que las desgraciadas, no vinieron…!!!





19 de junio de 2012

El Derecho al Delirio

¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar?
¿Qué tal si deliramos por un ratito?
Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:
el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;
la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;
el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;
la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;
se incorporará a los códigos penales el delito de la estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;
en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;
los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;
los historiadores no creerán que a los países les encantan ser invadidos;
los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;
la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuosos caballero;
nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;
el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;
nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños en la calle;
los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;
la educación no será privilegio de quienes puedan pagarla;
la policía no será la maldición de quienes no pueden comprarla;
la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;
una mujer, negra, será presidenta del Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú;
en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;
la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tabla de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;
la iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: "Amarás a la naturaleza de la que formas parte";
serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y se perdieron de tanto buscar;
seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido donde hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa y del tiempo;
la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.

Eduardo Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1.940)

El Derecho al Delirio (Y nos lo cuenta él)



11 de junio de 2012

Hablando de la Nomofobia....



Marguerite Yurcenar, en su magnífico libro "Memorias de Adriano", escribió: 

"Dudo  que toda la filosofía de este mundo consiga
suprimir la esclavitud, a lo sumo le cambiarán el nombre".


Hasta no hace mucho tiempo en Estados Unidos, a los esclavos nuevos se les ataba una bola negra de hierro muy irregular (no era una bola perfecta), con una cadena y un grillete, al pie, para que no escaparan corriendo de los campos de algodón.

Los amos, para usar un eufemismo (palabra políticamente más correcta, suena más bonito), le llamaban "BlackBerry" (cereza negra). Ese era el símbolo de la esclavitud. Un esclavo estaría forzado a dejar su vida hasta perecer sin poder escapar en esos campos de siembra.  

Ahora, a los nuevos empleados no se les amarra una bola de hierro para que no escapen; se les da un "BlackBerry" y quedan inalámbricamente atados con ese "grillete", al igual que los esclavos; no lo pueden dejar de lado y quedan conectados al trabajo todo el tiempo.

Es el símbolo moderno de la esclavitud.

Gerentes, ejecutivos/as, directores y empleados/as en general tienen uno, y cualquiera puede ver cómo están pegados a él todo el tiempo; en el baño, en el auto, en el cine, en la cena, al dormirse y no hay forma de escapar cuando les llama el jefe o cuando les mandan correos.

 
No hay manera de decir que no les llegó o que no escucharon, porque ese aparatito avisa si llamaron y no contestaron, si tienen mensajes por leer, si los leyeron y si los demás abrieron sus correos, les marca citas, horarios, les despierta, se apaga solo, se prende solo, y permite, voluntad mediante, estar idiotizado horas en internet, mientras esposas, esposos, novias o novios, hijos y familias reclaman atención.

Y así se ven ejecutivos/as a los que "el jefe" les dio su BlackBerry para que no escapen de los campos del trabajo.

Era imposible pensar un nombre mejor…


1 de junio de 2012

Otra Puerta Giratoria


Resulta que la vida no era sólo empujar,
ni un juego de dudosos espejismos.
No había que perderse dando vueltas
en una puerta giratoria,
ni desconfiar de todos los reflejos,
ni creer cualquier cosa sólo porque
la imagen parecía verdadera.
Había que encontrar el punto justo
donde azar y destino son lo mismo,
el exacto momento en que la puerta
giratoria te ofrece una salida.

Amalia Bautista (Madrid-España 1962) Poetisa y Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Parte de su obra ha sido traducida al italiano, portugués, ruso y árabe, siendo Cárcel de Amor (1988), La Mujer de Lot y otros poemas (1995), Cuéntamelo Otra Vez (1999), Tres Deseos, Poesía Reunida (2006) y Roto Madrid (2008), algunas de sus obras más representativas.

15 de mayo de 2012

El Buscador (Cuento para pensar)

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La reodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada....Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos que eran los de un buscador, quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción...."Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días". Se sobrecogió un poco al darse cuenta que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.... Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla, decía: "Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas". El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le pregunto si lloraba por algún familiar.

- No ningún familiar- dijo el buscador- ¿Qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?  ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿ Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.

El anciano sonrió y dijo: - Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ....¿Una semana, dos?, ¿Tres semanas y media?.... y después....la emoción del primer beso ¿Cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana?.... ¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo?.... ¿Y el casamiento de los amigos?.... ¿Y el viaje más deseado?.... ¿Y el encuentro con el hermano que viene de una país lejano?.... ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?....¿Horas?...., ¿Días?.... Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Jorge Bucay
Buenos Aires (1949)