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25 de septiembre de 2012

¿Sabio....Visionario?


Corría el año 1904 y aquella tertulia, que había abierto
el gallego Ramón María del Valle-Inclán en el Nuevo
Café de Levante, hervía por las noches con la flor y
nata de los intelectuales de la Generación del 98 y los
artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga,
Gutiérrez Solana, Santiago Rusiñol, Mateo Inurria,
Chicharro, Beltrán Masses o Rafael Penagos.
Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que
sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja.
Porque cuando se estaba hablando de los españoles y
de las distintas clases de españoles, el novelista vasco
sorprendió a todos y dijo:
“La verdad es que en España hay siete clases de
españoles… sí, como los siete pecados capitales. A
saber:
1) Los que no saben;
2) los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber, y
7) los que viven gracias a que los demás no saben.
Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a
veces hasta “intelectuales”.




6 de agosto de 2012

Déjame Dormir, Mamá....

Hijo mío, por favor, de tu lecho blando salta.
Déjame dormir, mamá que no hace ninguna falta.

Hijo mío, por favor, levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá, que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor, que traigo el café con leche.
Mamá deja que en las sábanas un rato más aproveche.

Hijo mío, por favor, que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor, que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá, no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor, que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor, van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca me ha importado el que dirán

Hijo mío, por favor, ¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame, que no me va a pasar nada.

Hijo mío, por favor, que ya has dormido en exceso.
Déjame, mamá, que soy diputado del Congreso
y si falto a las sesiones ni se advierte ni se nota.

Solamente necesito acudir cuando se vota,
que los diputados somos ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan y dormir en el escaño.

En serio, mamita mía, yo no sé por qué te inquietas
si por ser culi parlante cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso, de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez que me pongan en las listas.

Hacer la pelota al líder, ser sumiso, ser amable
y aplaudirle, por supuesto, cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario fatiga mucho y amuerma.

Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Fray Junípero Serra (1713-1784)
Religioso Franciscano Español